Retrato de un abandono

No sé qué me pasa pero siento fasconanción por los lugares abandonados. Siempre que puedo me cuelo dentro de ellos, me encanta mirar sus paredes, suelos y recovecos.

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Este lugar en concreto es una maravilla, los que viven por la zona de Cáceres, lo conocerán. No voy a dar ningún dato sobre su paradero, no porque tema que alguien más vaya a tomar fotos y me quite un escenario único, sino porque quiero preservarlo.

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El problema de los lugares abandonados es que no hay nadie para defenderlos, para preservarlos. Y la única forma de que pervivan es evitar que se conozca su existencia.

Es Bastante doloroso llegar a un lugar abandonado y verlo lleno de cicatrices: pintadas, basuras, restos de fuegos… ¿Por qué el ser humano tiene ese afán por destruir?

Espero que disfrutéis de las fotos que tomé, no son muchas, era un día frío y de mucho viento. Y estando allí nos sorprendió la lluvia. A penas tuve tiempo de hacer unos retratos.

 

Y aquí os dejo todos los retratos que tomé en él.

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Constance

Modelo: Mamen
Vestuario: lia Siró
Localización: Hotel Albarragena

Esta serie fotográfica es un pequeño homenaje a uno de los personajes de la novela de Shirley Jackson, Siempre hemos vivido en el castillo.

Debo reconocer que me he quedado fascinada al leer esta novela, sino no la conocéis os recomiendo su lectura. Y los que ya os la habéis leído me imagino que os habrá costado haceros un opinión sobre ella.

Dos hermanas viven con su tío en una gran casa a las afueras de un pueblucho. Nada más comenzar el libro nos enteramos de que todos los miembros de la familia murieron envenados durante una cena, y que solo quedan ellos tres. Las terribles muertes por envenenamiento constituyen el corazón secreto de Siempre hemos vivido en el castillo.

Constance, que así se llama la hermana mayor, ha sucumbido enteramente ante Merricat, la hermana pequeña. Constance se siente responsable del cuidado de su hermana menor.

Os dejo el inicio del libro, en el que Merricat la hermana menor se presenta. Espero que os incite a leerlo.

“Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto».”

Fragmento de: Shirley Jackson. “Siempre hemos vivido en el castillo”.

La pequeña tirana

Ya casi va a hacer un año que tomé esta fotografía, pero quien me conoce personalmente sabe que jamás tomo fotografías de personas sin su consentimiento, aunque me encuentre en un país diferente al mío, por muy diferentes o exóticas que me parezcan. Siempre evito captar personas en mis viajes, porque yo soy una gran defensora de mi privacidad y por esa razón respeto la de los demás. He tardado tanto en subir esta fotografía, porque no solo se trata de una persona, sino que además es un menor. Y mi objetivo no es recibir me gustas, con ella quiero denunciar que en algunos templos de Camboya se usan a niños menores de edad como reclamo turístico. Los dejan solos en mitad de las ruinas. El objetivo es que los turistas los vean, sientan la necesidad de tomarles una fotografía, y a cambio, por pena, los den dinero.

Por favor, no caigáis en la trampa. No contribuyáis a que exploten a menores, solo por tener fotografías “bonitas” de vuestros viajes. ¿Os gustaría que tomaran fotos de vuestros hijos y luego las publicaran en Internet?

la pequeña tirana

Esta fotografía concretamente está tomada dentro del complejo del Templo Pheah Khan, el 24 de agosto de 2015, en Camboya.

La situación fue la siguiente. Vi a un niño pequeño, tendría como mucho un año y medio, estaba sentado sobre unas rocas, solo, completamente solo. En ese momento no pasaba ningún turista más por allí, solo nosotros. Miré a un lado y a otro, y no había nadie con él, estaba completamente abandonado. Me quedé bloqueada, mirándolo, cómo lo iba a dejar allí. Permanecí de pie a su lado, mirando como chupeteaba un pequeño palo. Me agaché para mirarlo a los ojos, y sonreírlo, y volví a mirar a todos lados. Nadie… No sé porqué razón saqué la cámara de la funda, pero la saqué, quité la tapa, quería captar esa soledad, pero no para luego mostrarla y exhibirla en ningún lado, sino para mostrar que me llevaba al niño porque estaba solo. No pensaba dejarlo allí. Pensaba levantarlo del suelo y abrazarlo, acunarlo, para que estuviera tranquilo, lo llevaría conmigo hasta que encontrara a alguien vigilando las ruinas de los templos, y le explicaría que me lo había encontrado solo, perdido quizás, o peor aún, abandonado.

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Justo en el momento en el que apreté el botón apareció ella. Una pequeña de apenas cuatro o cinco años que extendió su mano delante de mi cara y me dijo “dólar”. Sí, la que veis en la foto es la pequeña que me pidió dinero. No sé de dónde salió. Solo sé que me miraba muy enfadada, y que tenía la camisa sucia y doblada, a modo de bolsillo para guardar dólares.

 

Fue un momento muy duro, me di cuenta, que alguien estaba utilizando a esos pequeños para ganar dinero. Los niños gustan a todo el mundo, los turistas pasan como locos por las ruinas y lo único que hacen es hacer fotos, fotos de todo, da igual de qué, de sí mismos, de una flor, de una piedra… ¡Un pequeño en mitad de unas ruinas, jolines, esa foto, es diferente, esa no la tiene todo el mundo!. ¡Vaya reclamo turístico!

 

Por supuesto no la di el dólar, cogí mi cámara y disparé, y la miré fijamente después, ella no me retiró la mirada, me miraba desafiante y me dijo “two dólar”. Ahora no era uno, eran dos, porque había tomado dos fotos. Me quedé un buen rato al lado de los niños, esperando… esperaba que apareciera una adulto y me reclamara el dinero, este montaje no podía ser idea de una pequeña de cuatro años.

 

No apareció nadie, después de un buen rato parada junto a ellos, decidimos seguir nuestra visita. Pero empezó a crecer en mí una pequeña molestia, hice el esfuerzo de recordar los templos que había visitado hasta el momento ¿había niños? ¿estaban solos o acompañados? ¿Se encontraban muy a la vista o retirados? Y a partir de entonces, casi dejé de apreciar las ruinas de los diferentes templos, y empecé a buscar con la mirada niños. Había, claro que había… Te abordaban en un montón de idiomas vendiéndote cosas, y cuando les preguntabas por qué no estaban en el colegio, respondían que terminaban de salir, fuera cual fuera la hora.

 

Creo que el momento en el que peor lo pasé fue en un templo poco visitado. Había dos pequeñas sentadas en un escalón, solitas, con unas bolsas de plástico en las manos. Llegaron unos 10 turistas asiáticos, cada uno de los cuales se agachó, las tomó una fotografía y las dio algo a cambio, dinero, golosinas… Me fui corriendo hacia ellos, y en un mal inglés les expliqué que no podían hacer eso, que no podían tomar fotos de menores, y darles dinero, que no estaba bien. Me pidieron perdón, como si el daño me lo causaran a mí y no a ellas.

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Otra situación que me superó, fue un pequeño niño vestido con harapos, iba todo el rato detrás de un señor bien vestido que tenía en su mano un gran móvil. El hombre le empujo un poquito para apartarlo de su lado, y le tomó una foto. Había turistas cerca, era importante mostrar esa imagen. El hombre iba de un lado a otro, y el pequeño le seguía con mucho miedo, estaba aterrorizado de ver tanta gente a su alrededor. Cuando se marcharon los turistas, observé como el hombre tomaba de la mano al niño y se lo llevaba. Más adelante, los encontré a ambos juntos sentados bajo la sombra de un árbol.

 

Sí, confirmado, dejan a los niños en mitad de las ruinas como reclamo turístico. ¿Quién lo hace? Lo desconozco. Quizás sean los propios trabajadores de los templos que dejan a sus hijos allí, con el fin de meter dinero extra en casa. No los critico, a pesar de que su actuación no es correcta, no son los culpables. Los culpables son los cientos de turistas que día a día toman una foto de uno de esos niños.

mas niños

El objetivo de mostrar esta foto, es dar a conocer la situación que se da en algunas de las ruinas de Camboya, no en todas. Se pueden ver carteles a la entrada, donde piden encarecidamente a los turistas que no compren, ni den dinero a menores de edad. Pero si los que tienen que velar porque se respeten las normas no lo hacen, somos nosotros, los que tenemos que hacerlos ver que eso no esta bien, y la única forma de hacerlo es no dar dinero a esos niños, por mucha pena que nos den, porque no los ayudamos, al revés, los convertimos en víctimas.

A bad day

un mal diasello

 

 

¿Sientes curiosidad sobre cómo hice está foto? Pues te desvelo a continuación cómo la hice, no se trata de ningún truco, solo hay que poner los parámetros correctos en la cámara.

Como podréis observar la piedra tiene un tamaño considerable, y yo quería que Sara (la modelo) la lanzara,con el peligro que ello conlleva.

Primero practicamos con una piedra pequeñita, para ver el efecto y comprobar si los parámetros que había elegido para hacer la foto eran los correctos. Y luego probamos con la grande. Os dejo algunas fotillos del proceso.

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Ah!! Lo más importante, qué parámetros hay que poner en la cámara si queremos congelar un movimiento:

1º) Elegir el tiempo de exposición. En el caso de mi fotografía yo puse 1/500.

2º) La profundidad de campo. Yo quería centrar toda la atención en el sujeto, y que quedara en segundo plano el paisaje, por esa razón elegí una f/4.

3º) Activar el modo ráfaga de la cámara. Este modo te permite disparar secuencias de fotografías de un mismo instante y quedarte con la que más te interese.

Espero que os resulte interesante.

 

Jugando con el surrealismo. La gallinita ciega

“Tienen los niños un juego que llaman de la gallina ciega, atando a alguno de ellos una venda a los ojos que no pueda ver, y los demás le andan alrededor tocando en el suelo con un çapato, y diziendo; Çapato acá; y suelen darle en las espaldas con él; pero al que él diere palmada con la mano o con el çapato, que trae en ella, entra en su lugar. El juego es muy antiguo…” – Covarrubias (1611)

El médico de Luis XIII ( en el s. XVII), recogió el día a día la vida del joven monarca e incluye la “gallina ciega” como una de las actividades lúdicas preferidas por éste, participando a la edad de nueve años en este juego con las damas de la corte y la Reina.

¿Quién no jugó de pequeño? Y dijo:

“Gallinita ciega,
¿Qué te s’ ha perdío?
Una ‘buja y un deá.
Pos échalo a buscá”

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Incurable melancolía

…también era la más solitaria y la más triste. Era el genio de la melancolía; se sumergía en ella, separando sus numerosos hilos y apreciando sus sutiles enredos. Era un prisma a través del cual la tristeza se dividía en su espectro infinito. – Todo está iluminado (Jonathan Safran Foer)

Modelo: Fibs Gontier
Estilismo: Lia Siró
MUA: Str Martinez makeup – beauty

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Exposición “El elemento donde habito”

La inauguración de la exposición será el viernes, 29 de enero, a las 20:00 en la Galería los 7 jardines. La entrada es libre, y puede acercarse todo el que quiera pasar un rato rodeado de mis fotografías.

Me hace muchísima ilusión porque es la primera vez que voy a exponer de forma individual, hasta ahora siempre lo había hecho acompañada de otros artistas. Por esta razón, quería hacer algo especial para celebrarlo: un sorteo entre todos los que os acerquéis a ver la exposición.

¿Cómo participar?

  • Primer paso: Ir a ver la exposición, da igual el día, se puede visitar desde el 29 de enero al 13 de marzo.
  • Segundo paso: hacer una fotografía con tu móvil. Puede ser de la exposición en general; de la fotografía que más o menos te guste; un selfie con alguna de mis fotografías; una foto con tus amigos o familiares…
  • Tercer paso subirla a alguna de las redes sociales (facebook, instagram, twitter…) y etiquetar a En los ojos de Luna
  • Cuarto: acompañar la fotografía con algún comentario, sobre todo se aceptan críticas constructivas.

El ganador se llevará 10 réplicas de las fotografías expuestas en tamaño 12cm x 15cm. Todas ellas firmadas y acompañadas de un certificado de autenticidad.

Espero que os animéis a participar.

cartel