La pequeña tirana

Ya casi va a hacer un año que tomé esta fotografía, pero quien me conoce personalmente sabe que jamás tomo fotografías de personas sin su consentimiento, aunque me encuentre en un país diferente al mío, por muy diferentes o exóticas que me parezcan. Siempre evito captar personas en mis viajes, porque yo soy una gran defensora de mi privacidad y por esa razón respeto la de los demás. He tardado tanto en subir esta fotografía, porque no solo se trata de una persona, sino que además es un menor. Y mi objetivo no es recibir me gustas, con ella quiero denunciar que en algunos templos de Camboya se usan a niños menores de edad como reclamo turístico. Los dejan solos en mitad de las ruinas. El objetivo es que los turistas los vean, sientan la necesidad de tomarles una fotografía, y a cambio, por pena, los den dinero.

Por favor, no caigáis en la trampa. No contribuyáis a que exploten a menores, solo por tener fotografías “bonitas” de vuestros viajes. ¿Os gustaría que tomaran fotos de vuestros hijos y luego las publicaran en Internet?

la pequeña tirana

Esta fotografía concretamente está tomada dentro del complejo del Templo Pheah Khan, el 24 de agosto de 2015, en Camboya.

La situación fue la siguiente. Vi a un niño pequeño, tendría como mucho un año y medio, estaba sentado sobre unas rocas, solo, completamente solo. En ese momento no pasaba ningún turista más por allí, solo nosotros. Miré a un lado y a otro, y no había nadie con él, estaba completamente abandonado. Me quedé bloqueada, mirándolo, cómo lo iba a dejar allí. Permanecí de pie a su lado, mirando como chupeteaba un pequeño palo. Me agaché para mirarlo a los ojos, y sonreírlo, y volví a mirar a todos lados. Nadie… No sé porqué razón saqué la cámara de la funda, pero la saqué, quité la tapa, quería captar esa soledad, pero no para luego mostrarla y exhibirla en ningún lado, sino para mostrar que me llevaba al niño porque estaba solo. No pensaba dejarlo allí. Pensaba levantarlo del suelo y abrazarlo, acunarlo, para que estuviera tranquilo, lo llevaría conmigo hasta que encontrara a alguien vigilando las ruinas de los templos, y le explicaría que me lo había encontrado solo, perdido quizás, o peor aún, abandonado.

pequeño

 

Justo en el momento en el que apreté el botón apareció ella. Una pequeña de apenas cuatro o cinco años que extendió su mano delante de mi cara y me dijo “dólar”. Sí, la que veis en la foto es la pequeña que me pidió dinero. No sé de dónde salió. Solo sé que me miraba muy enfadada, y que tenía la camisa sucia y doblada, a modo de bolsillo para guardar dólares.

 

Fue un momento muy duro, me di cuenta, que alguien estaba utilizando a esos pequeños para ganar dinero. Los niños gustan a todo el mundo, los turistas pasan como locos por las ruinas y lo único que hacen es hacer fotos, fotos de todo, da igual de qué, de sí mismos, de una flor, de una piedra… ¡Un pequeño en mitad de unas ruinas, jolines, esa foto, es diferente, esa no la tiene todo el mundo!. ¡Vaya reclamo turístico!

 

Por supuesto no la di el dólar, cogí mi cámara y disparé, y la miré fijamente después, ella no me retiró la mirada, me miraba desafiante y me dijo “two dólar”. Ahora no era uno, eran dos, porque había tomado dos fotos. Me quedé un buen rato al lado de los niños, esperando… esperaba que apareciera una adulto y me reclamara el dinero, este montaje no podía ser idea de una pequeña de cuatro años.

 

No apareció nadie, después de un buen rato parada junto a ellos, decidimos seguir nuestra visita. Pero empezó a crecer en mí una pequeña molestia, hice el esfuerzo de recordar los templos que había visitado hasta el momento ¿había niños? ¿estaban solos o acompañados? ¿Se encontraban muy a la vista o retirados? Y a partir de entonces, casi dejé de apreciar las ruinas de los diferentes templos, y empecé a buscar con la mirada niños. Había, claro que había… Te abordaban en un montón de idiomas vendiéndote cosas, y cuando les preguntabas por qué no estaban en el colegio, respondían que terminaban de salir, fuera cual fuera la hora.

 

Creo que el momento en el que peor lo pasé fue en un templo poco visitado. Había dos pequeñas sentadas en un escalón, solitas, con unas bolsas de plástico en las manos. Llegaron unos 10 turistas asiáticos, cada uno de los cuales se agachó, las tomó una fotografía y las dio algo a cambio, dinero, golosinas… Me fui corriendo hacia ellos, y en un mal inglés les expliqué que no podían hacer eso, que no podían tomar fotos de menores, y darles dinero, que no estaba bien. Me pidieron perdón, como si el daño me lo causaran a mí y no a ellas.

niñasturistas

Otra situación que me superó, fue un pequeño niño vestido con harapos, iba todo el rato detrás de un señor bien vestido que tenía en su mano un gran móvil. El hombre le empujo un poquito para apartarlo de su lado, y le tomó una foto. Había turistas cerca, era importante mostrar esa imagen. El hombre iba de un lado a otro, y el pequeño le seguía con mucho miedo, estaba aterrorizado de ver tanta gente a su alrededor. Cuando se marcharon los turistas, observé como el hombre tomaba de la mano al niño y se lo llevaba. Más adelante, los encontré a ambos juntos sentados bajo la sombra de un árbol.

 

Sí, confirmado, dejan a los niños en mitad de las ruinas como reclamo turístico. ¿Quién lo hace? Lo desconozco. Quizás sean los propios trabajadores de los templos que dejan a sus hijos allí, con el fin de meter dinero extra en casa. No los critico, a pesar de que su actuación no es correcta, no son los culpables. Los culpables son los cientos de turistas que día a día toman una foto de uno de esos niños.

mas niños

El objetivo de mostrar esta foto, es dar a conocer la situación que se da en algunas de las ruinas de Camboya, no en todas. Se pueden ver carteles a la entrada, donde piden encarecidamente a los turistas que no compren, ni den dinero a menores de edad. Pero si los que tienen que velar porque se respeten las normas no lo hacen, somos nosotros, los que tenemos que hacerlos ver que eso no esta bien, y la única forma de hacerlo es no dar dinero a esos niños, por mucha pena que nos den, porque no los ayudamos, al revés, los convertimos en víctimas.

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